4 estrategias que utilizamos para involucrar a los jóvenes de diferentes culturas

Escrito por: Virginia Mejía y Shakirah Jones

 

Los jóvenes no son solo nuestro futuro: ya están dando forma a nuestras comunidades. Son artistas, defensores, sanadores y futuros líderes. Están dando forma a la cultura, organizando sus comunidades y moviéndose por sistemas que no se diseñaron pensando en ellos. Y, sin embargo, con demasiada frecuencia, los programas para jóvenes les piden que acudan, se sienten en silencio y se adapten a estructuras diseñadas por adultos.

En Virginia Community Voice, la participación de los jóvenes no es un elemento secundario, sino algo esencial. Y la participación de los jóvenes de todas las culturas es fundamental para fomentar el sentido de pertenencia y el poder compartido.

¿Cómo se traduce en la práctica una participación intercultural significativa de los jóvenes?

En este número se destacan cuatro estrategias que utilizamos, extraídas de la experiencia de nuestro equipo —entre las que se incluyen la coordinadora de participación comunitaria, Virginia Mejía, y la coordinadora de programas juveniles, Shakirah Jones— y basadas en nuestro trabajo a través de RVA Thrives.

Nuestro programa ARCA (Arte, Reconciliación y Defensa Cívica) reúne a jóvenes afroamericanos y latinos de toda la zona sur de Richmond. Con el tiempo, hemos aprendido que no existe una fórmula única para la participación, pero sí hay prácticas deliberadas que fomentan de manera constante la confianza, la conexión y el liderazgo.

Estrategia n.º 1: Diseñar la colaboración intercultural

En ARCA, la colaboración no surge por casualidad: está pensada.

Partimos de la comunidad. En los barrios donde se desarrolla ARCA, la mayoría de los residentes son personas de raza negra y latinas. Conocer quiénes forman parte de la comunidad nos ayuda a diseñar el programa, asegurándonos de que refleje las opiniones y experiencias de los jóvenes a los que queremos llegar.

Muchos jóvenes llegan ya con un vínculo previo —ya sea a través del colegio, la familia o espacios comunes— y se sienten atraídos por ARCA gracias a su interés compartido por el arte. Ese punto en común es importante. Crea un punto de partida para establecer vínculos.

Al mismo tiempo, somos conscientes de que las personas tienden de forma natural a sentirse atraídas por lo que les resulta familiar. Por eso, nos esforzamos por crear oportunidades para que los jóvenes salgan de esas zonas de confort iniciales, sin dejar de respetarlas.

Gracias a una combinación de interacción espontánea y una moderación bien planificada, los jóvenes comienzan a establecer vínculos más allá de sus diferencias. Con el tiempo, pasan de ser un grupo de individuos a formar una comunidad unida.

A través del arte, los proyectos comunitarios y la resolución colectiva de problemas, aprenden a gestionar las diferencias, a generar confianza y a crear juntos.

Estrategia n.º 2: Representación por reflejo

Los jóvenes se involucran más cuando se ven reflejados en ese espacio.

En ARCA, nuestro personal es un reflejo de las comunidades a las que prestamos servicio, y eso es importante.

Shakirah se incorporó al equipo a los 21 años. Como joven negra procedente de la misma comunidad, aporta su experiencia personal en programas juveniles en los que no siempre se tenía en cuenta su opinión. Esa experiencia determina su forma de actuar hoy en día: creando un espacio para que los jóvenes sean escuchados, valorados y tomados en serio.

Virginia aporta un valor añadido. Originaria de la República Dominicana, su dominio del español le permite comunicarse directamente con las familias que se sienten más cómodas hablando en ese idioma. Ese contacto es importante: genera confianza y garantiza que las familias formen parte de la experiencia, en lugar de quedarse al margen. 

Damos prioridad al acceso lingüístico, a la relevancia cultural y a los entornos en los que los jóvenes se sientan seguros, valorados y respetados.

No se trata solo de inclusión, sino de cambiar quién tiene voz e influencia en este ámbito.

Estrategia n.º 3: Fomentar el liderazgo juvenil desde dentro

No esperamos a que los jóvenes se conviertan en líderes: empezamos por reconocer que ya lo son.

Muchos participantes de ARCA regresan año tras año, y aprovechamos deliberadamente los puntos fuertes que aportan. Debido a la creciente popularidad y capacidad del programa, las oportunidades para nuevos participantes pueden ser a veces limitadas, lo que refleja tanto una elevada tasa de retención como un compromiso sostenido a lo largo del tiempo. Dentro del programa, los jóvenes tienen oportunidades reales de moderar, dirigir debates y apoyar a sus compañeros, no como un gesto simbólico, sino como parte fundamental del funcionamiento de ARCA. 

Con el tiempo, esto abre el camino hacia un liderazgo más sólido.

Jay, participante veterano de la ARCA y actual miembro del Comité Directivo , es un ejemplo de ello. Desde que se unió a ARCA en 2021, Jay ha demostrado constantemente su disposición a expresar su opinión, formular preguntas reflexivas y forjar relaciones más allá de las diferencias. Reconocimos

identificamos pronto esos puntos fuertes y le dimos espacio para que tomara la iniciativa en las sesiones, apoyando así su crecimiento a lo largo del tiempo. Hoy en día, desempeña un papel activo a la hora de orientar los debates en el Comité Directivo, contribuyendo a garantizar que la voz de los jóvenes no solo se tenga en cuenta, sino que también tenga influencia.

Guillermo nos ofrece otro ejemplo. Desde que se incorporó a ARCA en 2022, ha sido una presencia constante y creativa entre sus compañeros. Tras su primer año, organizó por su cuenta a un grupo de estudiantes para crear un proyecto artístico inspirado en su experiencia en ARCA, llevando el trabajo más allá del propio programa. Su liderazgo se manifiesta a través de su iniciativa, su creatividad y su compromiso por involucrar a los demás.

Este desarrollo del liderazgo también se refleja en un impacto más amplio en la comunidad. Desde 2022, los jóvenes de ARCA han colaborado en proyectos de arte público en el futuro parque Broad Rock Creek, incluyendo diseños para bancos, mesas, paneles y un jardín de rocas. A través de una serie de sesiones moderadas con el Ayuntamiento de Richmond, los jóvenes compartieron ideas sobre lo que querían que reflejara el parque y los mensajes que deseaban que los visitantes percibieran. Esas visiones cobraron vida posteriormente a través de sus obras de arte repartidas por todo el parque. 

Estas habilidades de liderazgo no son una excepción: son lo que se consigue cuando se confía en los jóvenes, se les apoya y se les da espacio para liderar.

Estrategia n.º 4: Programación flexible y diseñada conjuntamente

La participación de los jóvenes es mayor cuando son ellos mismos quienes contribuyen a dar forma a la experiencia.

Recopilamos regularmente las opiniones de los participantes y las utilizamos para adaptar el programa sobre la marcha. Escuchamos lo que nos dicen los jóvenes y realizamos cambios que se ajustan a sus necesidades.

Este enfoque reequilibra el poder, situando a los jóvenes no solo como participantes, sino como co-creadores. El resultado son programas más adaptados a las necesidades, más relevantes y basados en su propia experiencia.

A lo largo de los años, las opiniones de los jóvenes han dado lugar a cambios tangibles en ARCA: desde trasladar el programa del verano al otoño, hasta ajustar los horarios de las sesiones y replantearse qué se ofrece durante las mismas. Estas decisiones pueden parecer insignificantes, pero reflejan algo más importante: el compromiso de escuchar, responder y construir junto a los jóvenes, y no para ellos.

Reflexión

Involucrar a los jóvenes de diferentes culturas no es solo una cuestión de representación, sino de crear las condiciones necesarias para la solidaridad en un mundo que se nutre de la división. Las relaciones basadas en la confianza, el respeto y el vínculo intercultural son las que enriquecen un programa, no en términos materiales, sino por la solidez del entendimiento mutuo.

Cuando creamos las condiciones para que haya un sentido de pertenencia y un poder compartido, los jóvenes no solo participan, sino que dan forma a lo que se hace posible para todos nosotros.

¿Preguntas para la reflexión?

  1. ¿Qué dificultades has encontrado a la hora de involucrar a los jóvenes de diferentes culturas y qué estrategias te han ayudado a superar esas barreras?

  2. ¿Cómo se crea un entorno en el que los jóvenes se sientan seguros, respetados y con la confianza necesaria para expresar su identidad, sus experiencias y sus puntos de vista?

  3. El artículo destaca que los jóvenes ya son líderes. ¿Cómo identifica y potencia tu programa las fortalezas que los jóvenes ya aportan al espacio?

 
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